En el corazón del sur de León, la Bodega Solotero guarda la esencia de la tierra y el tiempo. Entre viñedos dorados por el sol, nacen vinos que son pura poesía en copa.

Llegar a Cubillas de los Oteros, en pleno sur de la provincia de León, es adentrarse en un paisaje de viñedos que respira tradición y autenticidad. Allí me esperaba la Bodega Solotero, un proyecto joven pero profundamente arraigado a la tierra, guiado por Carlos, enólogo, bodeguero y viticultor, un emprendedor que ha sabido interpretar como pocos el alma de la D.O. León.
Desde el primer momento, Carlos transmite pasión y conocimiento. Habla de sus viñas como quien habla de su propia historia, y no es para menos: trabaja con las dos variedades autóctonas que definen esta zona, el Prieto Picudo para los Tintos y también para su Rosado y el Albarín para los blancos, sacándoles una expresión honesta y elegante, siempre fiel al territorio.
Carlos explica el carácter de estas uvas, marcadas por el clima continental y los suelos del sur leonés. En la bodega descubrimos cómo esa materia prima se transforma en vinos con personalidad propia. En blancos, el Granejo Albarín sorprende por su frescura, aromas cítricos y equilibrio, mientras que el Granejo Albarín Abocado muestra una versión más amable y golosa, sin perder identidad ni finura.
El rosado Papahigos, elaborado con Prieto Picudo, es un fiel reflejo de la tradición leonesa: vibrante, aromático y con ese punto fresco tan característico que invita a seguir bebiendo. Pero es en los tintos donde Carlos despliega todo su saber hacer. El Ponjal Tinto Joven es puro fruto y juventud, directo y sincero. El Ponjal Crianza da un paso más: la fermentación maloláctica en barrica de roble francés aporta complejidad, y la crianza en roble francés y americano equilibra potencia y elegancia.
La joya de la bodega es, sin duda, El Ponjal Cueva. Tras realizar la fermentación maloláctica en depósitos de acero inoxidable, el vino reposa durante 50 meses en barricas de roble francés y americano, afinándose en una cueva subterránea que mantiene las condiciones perfectas. El resultado es un tinto profundo, estructurado y lleno de matices, que habla de paciencia, respeto y excelencia.
Salir de Bodega Solotero es hacerlo con la certeza de haber conocido a uno de los grandes talentos de la D.O. León. Carlos elabora, sin duda, algunos de los mejores vinos de la denominación, vinos con alma, territorio y futuro.