Bodegas Peciña es una bodega familiar situada en San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja.
Desde hace generaciones, elabora vinos de forma artesanal, respetando el viñedo y el tiempo.
Su filosofía se basa en largas crianzas y métodos tradicionales que reflejan el carácter del terruño.
Cada vino de Peciña expresa autenticidad, historia y pasión por el buen hacer.

Llegar a San Vicente de la Sonsierra siempre tiene algo de ritual, pero cruzar la puerta de la Bodega Peciña convierte la visita en una experiencia que se queda grabada. Nada más empezar el recorrido me recibe Idoia, una mujer simpática, cercana y con esa sonrisa tranquila de quien vive el vino desde dentro. Se nota enseguida que sabe muchísimo; no recita datos, los cuenta como historias que han pasado por sus manos.
La bodega respira tradición y coherencia. Peciña cuenta con 50 hectáreas de viñedo propio, un auténtico tesoro cuidadosamente trabajado, y unas instalaciones preparadas para elaborar hasta 1.000.000 de kilos de uva. Mientras caminamos, Idoia me explica cómo cada decisión —desde la viña hasta la barrica— se toma con paciencia, sin prisas, respetando los tiempos que marca el vino y no el mercado.
Uno de los momentos más especiales llega al bajar a las tres naves subterráneas, donde el silencio y la penumbra envuelven las 4.500 barricas de roble americano. Aquí el tiempo parece detenerse. El aroma a madera, vino y calma es casi hipnótico. Idoia habla de las crianzas largas, del afinado lento, de esa filosofía tan riojana que entiende el vino como algo que se educa, no que se fuerza. Además, la bodega cuenta con dos naves de elaboración, perfectamente integradas en un conjunto que combina funcionalidad y alma.
Llega el turno de los vinos, y aquí surge el “problema”: no sabría cuál elegir. Bajo la etiqueta Señorío de P. Peciña elaboran seis tipos de vinos, todos con una personalidad marcada y una elegancia que se nota desde el primer sorbo. Si tuviera que quedarme con dos, quizá sería su Rosado, sorprendente por su frescura y carácter, y su Gran Reserva, una auténtica joya, profunda, compleja y memorable, de esas que piden silencio y buena compañía.
Pero la sorpresa continúa con Chobeo de Peciña, una gama más corta pero igual de cuidada. Elaboran tres tipos de vinos, y el Blanco Fermentado en Barrica es sencillamente impresionante: volumen, equilibrio y una nariz que no se olvida. El Tinto Chobeo de Peciña Delicatessen hace honor a su nombre, sedoso, preciso y con una elegancia que conquista sin alzar la voz.
Me voy de Peciña con la sensación de haber visitado una bodega auténtica, de las que no necesitan artificios. Y, sobre todo, con el recuerdo de Idoia, que convierte cada explicación en una charla entre amigos. Aquí el vino no solo se elabora: se entiende, se respeta y se disfruta. 🍷