Cuando el enoturismo inspira poesía

El enoturismo no solo se vive con los sentidos, también se escribe. No se agota en el recorrido por una bodega o en la degustación de un vino, sino que deja una huella íntima, difícil de nombrar, pero profundamente inspiradora. Caminar entre viñedos, observar cómo el tiempo trabaja los racimos con paciencia silenciosa, escuchar las historias que se repiten vendimia tras vendimia, degustar un vino en su lugar de origen o conversar con quienes lo elaboran, puede transformarse en una experiencia profundamente creativa. En ese cruce entre paisaje, cultura y emoción, la uva se convierte en palabra.
Desde esa mirada la propia vid fue sembrando versos en mí. Es por ello que en mi libro Receta de Anhelos algunos poemas encuentran su origen en experiencias vividas entre viñedos y momentos de contemplación que solo el entorno vitivinícola es capaz de ofrecer. Allí, la vid deja de ser únicamente un elemento de la naturaleza para transformarse en símbolo: de espera, de tiempo, de memoria y de futuro.
Esa inspiración encuentra incluso un pulso propio en nuestra uva tinta tannat como cepa insignia. Su carácter intenso y su profundidad fueron el punto de partida para mi poema “Noble Insignia”, donde esta variedad se convierte en metáfora de identidad y territorio, en una voz que habla de origen, fuerza y pertenencia, que rinde tributo a quien la trajo hacia nuestros suelos, que la hermana y la distingue.
Aunque hay que puntualizar que la poesía no nace únicamente del vino. También surge del gesto cotidiano de cocinar, de esa alquimia silenciosa que ocurre en la cocina y que se parece mucho a lo que sucede en la bodega. En Receta de anhelos uno de los poemas adopta la forma de una receta de cocina —la que da título al libro— y propone ingredientes que no se pesan ni se cronometran: emociones, ausencias, recuerdos, anhelos.
Esta forma de mirar y narrar no es casual. La escritura dialoga con una trayectoria que une gastronomía, sommellerie y literatura. Desde la cocina y las vides, el vínculo con el vino nace del conocimiento y del respeto por el producto; desde la poesía, ese mismo vínculo se vuelve más intuitivo y simbólico. El vino se prueba, se marida… y también se escribe.
El enoturismo se presenta así como un espacio de cruce entre paisaje y emoción, entre técnica y sensibilidad, puede ser una experiencia sensorial completa donde la vid sea la impulsora de un poema o de una receta escrita en versos.
La poesía invita a leer los racimos de uva y las recetas desde ese lugar íntimo donde cada verso conserva algo del aroma del viñedo y del silencio de la cocina, donde el mundo vitivinícola y gastronómico está presente de manera sutil, como un fondo persistente que acompaña la pasión por diversos elementos que se amalgaman dando lugar a la poesía.

MARIA PAOLA BAGNOLI CHIOINO
Sommelier y cocinera. Escritora, poeta-Maestría en Escritura creativa en español por la Universidad de Salamanca. Escribana Pública y Doctora en Derecho y Ciencias Sociales en Uruguay (Udelar).