¿Te acordás?

¿De cuántas bodegas te acordás su nombre?
Exacto.
Porque quien compra una sola vez olvida se le olvida justo después del último sorbo.
Seguro que esto te suena:
- Anoche tomé un vino. Bastante bueno.
- Ah, ¡qué bien! ¿Qué vino era?
-Mmmh… no me acuerdo.
Y a veces es peor.
Sin bodega, sin variedad de uva, sin región.
Solo “un buen vino”.
Ahora imaginate otra escena.
Esa misma persona comparte tu botella en Instagram.
Te etiqueta. Se la recomienda a un amigo.
La compró online. Tenés su mail.
Una semana después recibe un mensaje breve:
“¿Qué te pareció el vino? Me encantaría leerte.”
Un clic para responder.
Y esa respuesta se convierte en una excusa para volver.
Para comprar otra vez. Para seguir en contacto.
Esa es la diferencia entre un comprador… y un posible fan.
Soy Melisa Agamennoni. Trabajo en esta industria desde la vendimia 2009.
El vino es, literalmente, la relación más larga de mi vida después de mis padres.
Y me importa demasiado como para ver grandes botellas convertirse en experiencias olvidables.
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Mi pregunta de hoy es:
si alguien recomendara tu vino esta noche… ¿recordaría su nombre?

Melisa Agamennoni
Me dedico al vino desde el 2009. Y desde entonces es que estoy en una búsqueda continua por apoyar esta industria.
Me mueve y me inspira su resiliencia, su historia; sus anécdotas de esfuerzo, pasión y superación.