El proyecto Vinos Cariñosos de Mónica González y Jesús Martínez en El Bierzo recupera viñedos viejos de mencía y variedades autóctonas. Elaboran vinos artesanales, frescos y expresivos, con mínima intervención, que reflejan paisaje, tradición y un profundo respeto por la tierra berciana.

En el corazón de El Bierzo, entre montañas, castaños centenarios y bancales imposibles, nace un proyecto lleno de sensibilidad y carácter: Vinos Cariñosos, el sueño hecho realidad de Mónica y Jesús. Sus viñedos se reparten entre la aldea de Hornixa, perteneciente a Corullón, y Rimor, en las inmediaciones de Ponferrada. Allí, en lo alto del monte y rodeados de almendros y cerezos, cultivan la vid con mimo y respeto por la tradición.
Nuestra visita comenzó en la bodega de elaboración, donde pudimos conocer de primera mano el cuidado y la filosofía que hay detrás de cada botella. Mónica nos explicó cada detalle con una pasión contagiosa. Es una mujer increíble: cercana, encantadora y profundamente conocedora de su tierra. Podría pasar horas escuchándola hablar de viñas, suelos y añadas. Su forma de transmitir convierte el vino en una historia viva.
Después nos dirigimos a los viñedos. Las parcelas, pequeñas y dispersas, suman un mosaico de siete fincas para algunos de sus vinos. La altitud, la orientación y la edad de las cepas aportan una identidad única a cada elaboración. En Hornixa destacan viñedos de entre 90 y 120 años, auténticas joyas vitícolas que dan vida a uno de sus vinos más especiales.
Vinos Cariñosos elabora cuatro referencias que reflejan la esencia berciana:
Roble, elaborado con un 85% de Mencía y un 15% de Garnacha Tintorera procedente de siete pequeñas parcelas. Su crianza en barrica de roble aporta estructura y elegancia, respetando siempre la frescura y la fruta característica de la Mencía del Bierzo.
El Castaño, también procedente de siete parcelas y con las variedades Mencía y Garnacha Tintorera, se elabora con bazuqueo manual, un trabajo artesanal que favorece una extracción delicada. Su crianza en barrica de castaño le otorga una personalidad singular, con matices especiados y una textura envolvente. Para nosotros fue pura delicatessen, un vino que seduce desde el primer sorbo y deja una huella memorable.
Hornixa es la expresión más pura de la Mencía: 100% procedente de viñedos viejos, entre 90 y 120 años. Es un vino profundo, elegante y lleno de identidad, que transmite la historia y la fuerza de esas cepas centenarias arraigadas en la montaña.
Por último, La Regoxa, un blanco elaborado con la variedad Palomino Jerez, sorprende por su autenticidad. Es un vino sin filtrar ni clarificar, con crianza en barrica de castaño, que ofrece textura, complejidad y un carácter poco convencional, fiel a la filosofía honesta del proyecto.
La experiencia culminó con una cata acompañada de maravillosos productos del Bierzo: embutidos tradicionales, quesos artesanos y un chocolate exquisito que armonizaba a la perfección con los vinos. Fue un broche gastronómico que realzó aún más la calidad del trabajo de Mónica y Jesús.
Vinos Cariñosos no es solo una bodega; es un proyecto lleno de alma, arraigado a la tierra y guiado por el cariño en cada proceso. Solo queda agradecer a Mónica su amabilidad y hospitalidad. Visitarles no es simplemente degustar grandes vinos, es vivir una experiencia auténtica en el corazón del Bierzo.